Herniorrafia terminada. Se lavó lo más rápido que pudo.
Quería ver a Cristina antes de que le abrieran el cerebro y quedase tan
vulnerable que ella misma se odiaría. Salió del quirófano corriendo tan deprisa
como le permitía el cansancio. Se recorrió medio hospital hasta que llegó a la
habitación 108 donde se suponía que debía de estar Cristina, pero estaba vacía.
Ya la habían llevado al quirófano. Solo había una enfermera cambiando las sábanas
de la cama para que otra persona pudiera ocupar la habitación, esa en la que
tantos ratos había pasado con su “hermana”. Si algo le pasaba ahí dentro no se
lo iba a perdonar. Eran las twisted sisters. Llevaban juntas desde el primer día
de internos. Era su persona, no se podían separar.
Necesitaba
decirle lo importante que era en su vida, lo mucho que le quería…y ya no podía.
Solo le quedaba la esperanza de que la operación fuera bien y que acabara lo
más pronto posible.
Mientras salía de la habitación se dio cuenta de que sus
tripas se estaban revolucionando contra ella. Normal, no había probado bocado
desde el primer café de la mañana. Una ensalada estaría bien. Bueno en realidad
cualquier cosa estaría bien con tal de llenar el estómago. Entró en la
cafetería y vio a Lexie sentada sola en una mesa. Se dirigió hacia ella. Pensó
que le vendría bien hablar un rato, por lo menos dejaría de pensar en
Cristina.
Lexie era de las pocas personas que aun sin conocerlas ya te caían bien. Solo hacía tres meses que descubrió que tenía una hermanastra y ya se comportaban como si se conocieran de toda la vida, pero aun no era como Cristina. Intentó no pensar durante un instante en su “hermana” tumbada en esa mesa metálica que tanto conocía. Necesitaba desconectar aunque fuera un mísero minuto.
Lexie era de las pocas personas que aun sin conocerlas ya te caían bien. Solo hacía tres meses que descubrió que tenía una hermanastra y ya se comportaban como si se conocieran de toda la vida, pero aun no era como Cristina. Intentó no pensar durante un instante en su “hermana” tumbada en esa mesa metálica que tanto conocía. Necesitaba desconectar aunque fuera un mísero minuto.
-Hola Mer, no te había visto. ¿Qué tal está Cristina?-
Mierda, ya le había sacado el tema.
-Está en quirófano, aun no sé nada. Tendremos que esperar… Bueno,
¿y tu embarazo como va?- preguntó intentando cambiar de tema. Aunque en
realidad sí que estaba interesada.
-Cansado, horrible… tengo las piernas como dos troncos de árboles, voy
vomitando por todos los lados y Mark… Mark está de los nervios, parece que es
él el que va a tener al bebé. Así que lo único bueno hasta ahora es que me han
crecido como dos tallas.- Dijo mientras se llevaba las manos a los pechos.
Meredith no pudo evitar reírse ante el comentario de Lexie. A
pesar de todas las quejas sabía que su hermanastra no podía esperar un minuto
más para ver a su bebé. Por suerte solo quedaba como un mes y medio para el
gran acontecimiento.
Fue a trinchar otro tomate cherry pero se dio cuenta de que
ya no quedaba nada de ensalada en el plato y eso que se había servido como para
dos personas. A demás Lexie le comentó
que tenía vez para una ecografía en quince minutos. Le iba a proponer acompañarla,
pero antes de que pudiera hacerlo, ella ya había mencionada que iba a ser Mark
el que lo haría. A parte, pensó que esos momentos eran especiales para los dos
y que ella no pintaba nada ahí. Así que se calló porque ya se sabe que tres son
multitud.
Aun quedaba un rato para tener noticias de Cristina y no tenía
nada que hacer. En realidad sí. Tenía por ahí un ensayo clínico pero no estaba
con ánimos como para meterse en un laboratorio durante horas. Así que viendo
como estaba el panorama decidió echarse a dormir un rato, sabiendo que más
tarde lo agradecería. Fue a una sala de descanso rezando por no encontrarse a
alguna parejita haciéndolo como si de ello dependieran sus vidas. Era lo que le
faltaba. Claro que ella la usaba también para eso, muy a menudo por cierto,
pero en ese momento era lo que menos le apetecía ver….
Bien, tuvo suerte y estaba vacía. Echó el pestillo y se
tumbó en una de las camas que había. Ya que iba a usar la habitación para lo
que era no quería que nadie la molestara. Cerró los ojos y se quedó dormida
durante un par de horas.
El pitido del busca la despertó. No sabía cuánto había
estado dormida. Daba igual. Miró aquel aparatejo. Era Derek. Quería hablar con
ella a cerca de Cristina. Un escalofrió le recorrió de arriba a abajo. Seguro
que algo había ido mal. No quería saber lo que había pasado, no estaba
preparada. Sin embargo sabía que tarde o temprano se tendría que enfrentar a
eso y que le iba a afectar igual. Así que no le quedó otra que ir a hablar con
Derek.
-Ha ido mal ¿no?- soltó Grey nada más encontrar a Derek. A
demás tenía una cara de desesperación exagerada. No parecía ni ella…estaba
fuera de sí.
Derek la abrazó suavemente y le susurró algo al oído:
-Tranquila, todo ha ido bien.
No se lo podía creer. No sabía si reír de felicidad o llorar del
alivio que había sentido. Se decantó por los famosos 30 seconds dance party.
Eso siempre funcionaba.
- Aun no puedes verla, sigue
dormida por la anestesia. -Añadió intentando
devolver a su mujer a la realidad. -Collins me irá informando de cómo
evoluciona. Esperemos que no haya complicaciones durante las próximas 24 horas.
Si es así, en un par de días podrá salir de la UCI.
Sabía que si Cristina había
superado la operación, todo lo demás iba a ser pan comido. Era una luchadora,
jamás se daba por vencida y no iba a empezar ahora.
Le compraría unas flores para cuando
despertase aunque seguro que se las tiraría a la cabeza. Mejor lo dejaba.
Simplemente iría y se tumbarían en la cama hasta que alguien la reclamara. Sí,
ese era un buen plan.

