lunes, 30 de diciembre de 2013

CAPÍTULO 2

Herniorrafia terminada. Se lavó lo más rápido que pudo. Quería ver a Cristina antes de que le abrieran el cerebro y quedase tan vulnerable que ella misma se odiaría. Salió del quirófano corriendo tan deprisa como le permitía el cansancio. Se recorrió medio hospital hasta que llegó a la habitación 108 donde se suponía que debía de estar Cristina, pero estaba vacía. Ya la habían llevado al quirófano. Solo había una enfermera cambiando las sábanas de la cama para que otra persona pudiera ocupar la habitación, esa en la que tantos ratos había pasado con su “hermana”. Si algo le pasaba ahí dentro no se lo iba a perdonar. Eran las twisted sisters. Llevaban juntas desde el primer día de internos. Era su persona, no se podían separar.                             
Necesitaba decirle lo importante que era en su vida, lo mucho que le quería…y ya no podía. Solo le quedaba la esperanza de que la operación fuera bien y que acabara lo más pronto posible.

Mientras salía de la habitación se dio cuenta de que sus tripas se estaban revolucionando contra ella. Normal, no había probado bocado desde el primer café de la mañana. Una ensalada estaría bien. Bueno en realidad cualquier cosa estaría bien con tal de llenar el estómago. Entró en la cafetería y vio a Lexie sentada sola en una mesa. Se dirigió hacia ella. Pensó que le vendría bien hablar un rato, por lo menos dejaría de pensar en Cristina.                                                                                                                      
Lexie era de las pocas personas que aun sin conocerlas ya te caían bien. Solo hacía tres meses que descubrió que tenía una hermanastra y ya se comportaban como si se conocieran de toda la vida, pero aun no era como Cristina. Intentó no pensar durante un instante en su “hermana” tumbada en esa mesa metálica que tanto conocía. Necesitaba desconectar aunque fuera un mísero minuto.

-Hola Mer, no te había visto. ¿Qué tal está Cristina?- Mierda, ya le había sacado el tema.

-Está en quirófano, aun no sé nada. Tendremos que esperar… Bueno, ¿y tu embarazo como va?- preguntó intentando cambiar de tema. Aunque en realidad sí que estaba interesada.

-Cansado, horrible… tengo las piernas como dos troncos de árboles, voy vomitando por todos los lados y Mark… Mark está de los nervios, parece que es él el que va a tener al bebé. Así que lo único bueno hasta ahora es que me han crecido como dos tallas.- Dijo mientras se llevaba las manos a los pechos.

Meredith no pudo evitar reírse ante el comentario de Lexie. A pesar de todas las quejas sabía que su hermanastra no podía esperar un minuto más para ver a su bebé. Por suerte solo quedaba como un mes y medio para el gran acontecimiento.

Fue a trinchar otro tomate cherry pero se dio cuenta de que ya no quedaba nada de ensalada en el plato y eso que se había servido como para dos personas. A demás Lexie le comentó que tenía vez para una ecografía en quince minutos. Le iba a proponer acompañarla, pero antes de que pudiera hacerlo, ella ya había mencionada que iba a ser Mark el que lo haría. A parte, pensó que esos momentos eran especiales para los dos y que ella no pintaba nada ahí. Así que se calló porque ya se sabe que tres son multitud.

Aun quedaba un rato para tener noticias de Cristina y no tenía nada que hacer. En realidad sí. Tenía por ahí un ensayo clínico pero no estaba con ánimos como para meterse en un laboratorio durante horas. Así que viendo como estaba el panorama decidió echarse a dormir un rato, sabiendo que más tarde lo agradecería. Fue a una sala de descanso rezando por no encontrarse a alguna parejita haciéndolo como si de ello dependieran sus vidas. Era lo que le faltaba. Claro que ella la usaba también para eso, muy a menudo por cierto, pero en ese momento era lo que menos le apetecía ver….
Bien, tuvo suerte y estaba vacía. Echó el pestillo y se tumbó en una de las camas que había. Ya que iba a usar la habitación para lo que era no quería que nadie la molestara. Cerró los ojos y se quedó dormida durante un par de horas.

El pitido del busca la despertó. No sabía cuánto había estado dormida. Daba igual. Miró aquel aparatejo. Era Derek. Quería hablar con ella a cerca de Cristina. Un escalofrió le recorrió de arriba a abajo. Seguro que algo había ido mal. No quería saber lo que había pasado, no estaba preparada. Sin embargo sabía que tarde o temprano se tendría que enfrentar a eso y que le iba a afectar igual. Así que no le quedó otra que ir a hablar con Derek.

-Ha ido mal ¿no?- soltó Grey nada más encontrar a Derek. A demás tenía una cara de desesperación exagerada. No parecía ni ella…estaba fuera de sí.

Derek la abrazó suavemente y le susurró algo al oído:

-Tranquila, todo ha ido bien.
   
No se lo podía creer.  No sabía si reír de felicidad o llorar del alivio que había sentido. Se decantó por los famosos 30 seconds dance party. Eso siempre funcionaba.

- Aun no puedes verla, sigue dormida por la anestesia. -Añadió intentando devolver a su mujer a la realidad. -Collins me irá informando de cómo evoluciona. Esperemos que no haya complicaciones durante las próximas 24 horas. Si es así, en un par de días podrá salir de la UCI.

Sabía que si Cristina había superado la operación, todo lo demás iba a ser pan comido. Era una luchadora, jamás se daba por vencida y no iba a empezar ahora.

Le compraría unas flores para cuando despertase aunque seguro que se las tiraría a la cabeza. Mejor lo dejaba. Simplemente iría y se tumbarían en la cama hasta que alguien la reclamara. Sí, ese era un buen plan.






sábado, 23 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 1

Sonó el despertador. Eran las siete. Aquella melodía que sonaba todos los días sin excepción le crispaba los nervios. Le recordaba a una… bueno, mejor dicho a la única canción que le cantaba su madre de pequeña cuando estaba lo suficientemente libre como para hacerle caso.
Meredith estaba aún sumida en un profundo sueño, pero no tuvo más remedio que levantarse sino quería llegar tarde. Hizo un gran esfuerzo por salir de la cama. Le pesaban los párpados hasta el punto de que aún no había abierto los ojos. Fue al cuarto de baño que había junto a la habitación y se lavó la cara con agua helada para ver si conseguía desperezarse. Volvió a su habitación para vestirse. Un pantalón vaquero no demasiado ajustado, una camiseta roja de manga francesa y las zapatillas blancas de siempre.                                                                                
Se dio cuenta de que en la cama no había nadie por lo que supuso que Derek tendría una operación a primera hora. Cogió el bolso y las llaves, y se fue sin desayunar. Ya tomaría un café al llegar.                                                                                                                                                    
Justo a tiempo. Se cambió rápido y se puso el pijama azul oscuro.                                      
El vestuario de residentes era mucho mejor que el de internos. No había color. Era como la noche y el día.

Se dirigió al pasillo de los post-operatorios. Quería ver si la señora Rolands había tenido problemas durante la noche. Una apendicectomía era fácil, hasta un interno de primer año no demasiado inepto la podría hacer, pero en el post- operatorio podían aparecer numerosas complicaciones (como en la mayoría de intervenciones). Tenía una ligera infección y la incisión un poco irritada, nada grave si se coge a tiempo. Por lo demás estaba perfecta y siempre con una sonrisa en la casa, aun recién operada. Meredith solo tuvo que ponerle un antibiótico para solucionar el pequeño problema. Salió de la habitación dando un sorbo a su café. Se había quedado frío pero aun así se lo terminó. Tenía demasiada hambre y sueño como para no bebérselo.

En dos horas debía hacer una herniorrafia y todavía no había visto a Derek ni hablado con Cristina. Empezó a andar por el hospital sin rumbo fijo esperando encontrarse con alguien. Se detuvo en la pasarela. Ese sitio le encantaba. Podía ver todo Seattle desde su “segunda casa”. Estaba lloviendo como era de esperar en esa ciudad. Las gotas golpeaban el cristal con brusquedad. Se quedó embobada mirando las pequeñas gotitas de agua caer desde quien sabe donde hasta acabar en uno de los cientos de charcos que había en el suelo. Una voz conocida la devolvió al mundo real.

-¡Grey, Shepherd te está buscando!-  gritó Alex a medio camino de su amiga. – Me ha dicho que te ha mandado un busca pero que no contestas, así que me ha ordenado ir a buscarte.

Se palpó los bolsillos intentando encontrar el busca.

- ¡Mierda!, me lo he debido dejar en el vestuario. – Soltó al darse cuenta de que no lo llevaba encima.

- Ya te vale. La próxima vez va a ir a buscarte quien yo te diga. – Dijo con su tono borde habitual. – Está saliendo del quirófano- añadió mientras se marchaba cabreado.
No le dio importancia al enfado de Alex. Ya estaban acostumbrados a su peculiar carácter.
    
Fue a su encuentro. Estaba en el quirófano 3, aún lavándose.                                   
Meredith no era para nada cursi, sin embargo, aquella sala llena de chismes metálicos que para una persona corriente no eran más que eso, chismes, y una mesa en medio le traía preciosos recuerdos. Aunque ella sabía que solo era otro quirófano más, siempre sería en el que operó por primera vez con el Dr.Shepherd y en el que hizo su primera operación en solitario.

-Me ha llamado el Dr.Collins. Ya están preparando a Cristina. La subirán en un rato. – Dijo nada más verla entrar por la puerta.

Le dio un vuelco al corazón al oírlo. El miedo le invadió el cuerpo. No se podía creer que lo más parecido a una hermana que jamás había tenido estuviera pasando por eso. Sabía que el Dr. Collins era bueno, pero no podía evitar pensar qué sería de ella si algo salía mal.

-No te preocupes, Collins es un gran neurocirujano, está en buenas manos. Ya verás como todo sale bien. –Dijo al ver su cara de preocupación.


- Lo sé, pero ¿y si hay complicaciones?, ¿y si es peor de lo que pensamos?, ¿y si…? –Derek no le dejó terminar. No podía ver a su mujer así. Se abalanzó sobre y ella y le dio un beso al que Meredith respondió con dulzura. Siempre caía rendida a los encantos del Dr. McDreamy (¿Y quién no?) No podía evitarlo.




viernes, 22 de noviembre de 2013

Hola!! Solo quiero deciros un poco de que va a ir esto:
va a ser un fanfic de Anatomía de Grey. Intentaré centrarme lo máximo posible en la pareja de Meredith y Derek, pero ya sabéis que en esto de la escritura nada es seguro y que la imaginación pude llevarte a explorar caminos inimaginables.
También quiero pediros un poco de paciencia por que soy nueva en esto y no demasiado habilidosa.
Los capítulos los iré subiendo lo más regularmente posible pero no os prometo nada por que este año ando bastante mal de tiempo y tengo que estudiar mucho. Cada vez que suba alguno, lo publicaré en mi twitter ( https://twitter.com/20Cristinaa ).
Finalmente solo deciros que lo estoy haciendo con muchísima ilusión y que espero que os guste y disfrutéis tanto como lo estoy haciendo yo.
Un beso,
Cristina.